El software a medida compensa cuando un proceso es importante para el negocio y ninguna herramienta estándar lo refleja sin obligarte a cambiar cómo trabajas. Lo primero que hago es comprobar si ese es tu caso. Solo después se construye, con precio cerrado antes de empezar y un interlocutor desde la arquitectura hasta la puesta en marcha.
Para casi todo existe una solución estándar. Lo que pasa es que falla justo en el punto que distingue a tu empresa, y ese hueco acaba tapándolo una persona con una hoja de cálculo. Aguanta hasta que esa persona falta o el negocio crece.
Antes de que alguien construya software a medida conviene saber por qué los tres caminos más baratos no sirven aquí. La mayoría de las veces sí sirven.
| Camino | Qué promete | Por dónde se rompe |
|---|---|---|
| Comprar software estándar | Disponible hoy, coste de desarrollo compartido, alguien lo mantiene. | Cuando la empresa tiene que adaptarse a la herramienta en vez de al revés. Casi siempre es la opción correcta, y por eso es la primera pregunta que hago. |
| Agencia | Un equipo, procesos, capacidad para proyectos grandes. | Pagas las capas intermedias, el equipo rota a mitad del proyecto, y un encargo por debajo de cierta cifra no es prioritario para nadie. |
| Freelance de plataforma | Rápido, barato, disponible ya. | Funciona hasta que deja de funcionar. Después no hay arquitectura, no hay traspaso y no queda nadie que entienda el conjunto. |
| Contratar a alguien | El conocimiento se queda dentro. | De seis a nueve meses de búsqueda para un proyecto de tres. Y después hay que mantener el puesto ocupado. |
La parte que casi nadie vende es la que decide el coste: fijar qué hay que construir y qué no. El software, después, es solo ejecución.
No como está en el manual. Quién hace qué, en qué punto se improvisa y qué paso se lleva más tiempo o produce más errores.
El mayor coste de cualquier proyecto son funciones que nadie usa. Aquí se decide qué paso se resuelve primero y qué se queda a mano a propósito.
Base de datos propia, despliegue propio y un entorno donde seguir desarrollando. No la versión más pequeña que se puede enseñar, sino la más pequeña que aguanta crecer.
Tu equipo puede operarlo sin preguntarme. Y cuando cambia una integración, un precio o una regla, queda alguien a cargo.
Cada semana escribo qué proceso se construyó en un negocio real: qué se hacía a mano antes, cómo se ve ahora y qué se rompió por el camino. También los casos en los que la respuesta correcta era comprar software estándar. Es la mejor forma de saber si encajamos antes de que haya dinero de por medio.
Un proceso por edición: qué se hacía a mano antes, cómo está montado hoy y qué se rompió por el camino. Con los números del registro, también cuando quedan mal.
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